Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, en bici.

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La sierra de Guara se encuentra al noroeste de la provincia de Huesca, cercana al Pirineo, recorrida por los ríos que le han dado forma: Alcanadre, Flumen, Guatizalema, Vero, Isuela o Balcés. Todos ellos, han horadado el terreno kárstico para crear profundos y estrechos barrancos de aguas turquesas, en donde pueden encontrarse truchas o incluso en zonas acuáticas más tranquilas, el tritón pirenaico. En sus escarpadas paredes es fácil observar buitres leonados, águilas, alimoches o quebrantahuesos. Otros pobladores de esta sierra son jabalíes, zorros o gatos montés. Sus espectaculares barrancos han convertido a este parque en una referencia mundial para la práctica del descenso deportivo de cañones, así como la escalada.

Una de tantas ideas que hace tiempo nos rondaban por la cabeza, era recorrer en bicicleta este monumento natural tan peculiar, rodeando el pico Guara, con sus 2078mts de altitud y esquivando, por las sinuosas carreteras, sus magníficos barrancos. Para ello, revisando la cartografía y ortofotos del IGN, así como consultando otros recorridos ciclistas en wikiloc, fuimos creando nuestra vuelta particular.  La realizamos fuera de la temporada de descenso de barrancos, con la idea de no encontrarnos mucho tráfico. Fuimos tres días en diciembre, aunque si se quiere hacer de forma más sosegada se puede añadir un día más o si vamos en un corte más deportivo, reducirla a dos largos días.

El tramo que recorre la zona norte, la comarca del Sobrarbe, se encuentra muy despoblada con pequeños caseríos, algunos ya abandonados, otros con escasos pobladores y sin apenas servicios, especialmente fuera de la temporada alta de turismo. El tramo sur transita por la región del Somontano, más poblado y donde es posible encontrar más infraestructuras. Es importante tener esto en cuenta para ser lo más autónomos posibles, prever dónde podemos alojarnos o buscar avituallamiento.

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Día 1

Arrancamos en Nueno, al sur del puerto de Monrepós. Por su antigua carretera ahora abandonada, ascendemos hasta Arguís. El trazado va paralelo al lado izquierdo de la actual autovía y aunque inicialmente esto podría resultar algo desalentador, la realidad es que desde la carretera solo hay contacto visual con la autovía en algún punto y a excepción de un poco de ruido de los coches, el recorrido se hace agradable junto a imponentes paredes y atravesando varios túneles. Un poco antes de llegar a Arguís tenemos el único punto negro de la ruta, ya que hay que atravesar la A23 en un sitio algo feo (mejor hacerlo bajado de la bici).  Una vez al otro lado, hay que continuar un pequeño tramo (menos de 1km) detrás del quitamiedos fuera de la carretera hasta la salida hacia el pueblo.

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Embalse de Arguís

Atravesamos la población y seguimos ascendiendo por la ladera de la sierra de Bonés hasta el collado de Mesón nuevo, donde descansamos de tanta subida. Un poco más adelante, nos desviaremos a la derecha por una estrecha y bella carretera hacia Belsué, su embalse y el río Flumen. Tras la siguiente subida y consecuente bajada, llegamos al desvío de Nocito, un poco antes, hacemos una parada para descansar y comer algo bajo la mirada atenta de la Peña Guara, tímidamente manchada de blanco. Nosotros no necesitamos desviarnos al pueblo, pero es importante tenerlo en cuenta ya que dispone de algunos servicios.

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Descanso a los pies del pico Guara

En nuestro recorrido, nos iremos encontrando algunos tramos con una pequeña capa de escarcha, que hace el camino más pintoresco.

Ascendemos acompañados por el río Guatizulema, con unas aguas cristalinas y bonitas pozas, que si no fuera por la época del año en la que nos encontramos, bien merecerían un descanso para refrescarse en ellas. El último empujón del día nos deja en el collado de Sierrahún, desde donde merece la pena detenerse a contemplar sus vistas. Una vez superado, en cómoda bajada, llegamos hasta el valle del Serrablo por donde discurre el río Guarga, aquí abandonamos la pista asfaltada que hemos traído y por la que no hemos coincidido prácticamente con ningún vehículo. Al entrar en el valle continuamos hacia la derecha, hasta llegar a Molino de Escartín, donde tenemos fuente y un pequeño techado con bancos (se trata de una zona de recreo en el cruce con la carretera que va hacia Aineto). Preparamos la cena y dormimos cómodamente en la tienda, bajo el techado. El Molino actualmente es una vivienda particular, no tiene ningún servicio, pero durante la Guerra Civil Española (aparte de molino) fue un Hospital Republicano, atestiguándolo un monumento y pequeño cementerio.

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Nuestro nuevo amigo buscando el calorcito dentro de la tienda

Distancia 51Km. Desnivel 1100mts subida y 1140mts bajada .

 

Día 2

La etapa de hoy sigue en la comarca del Sobrarbe, yendo en paralelo a la cordillera pirenaica. Desde Molino de Escartín seguimos junto al río Guarga durante unos kilómetros. El día está muy plomizo y fresco desde primera hora, para colmo, nos empieza a llover cuando estamos atravesando Laguarta. Decidimos estrenar los ponchos de lluvia específicos para bici, que compramos el año pasado. Nos resultan un poco aparatosos pero bien pensados, nos evitan mojarnos por fuera y por dentro. A diferencia de las chaquetas de goretex, que son transpirables, el poncho es completamente estanco, pero al cubrir solo por la parte superior, el resto del cuerpo transpira por abajo muy bien, sin acumular sudor. Como inconveniente decir, que con viento es un poco incómodo, pero si llueve y hace mucho viento… mejor una paradita ¿no?.

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Poncho de bici Vaude, valido para lluvia sin viento y pedaleo a velocidad moderada

A la altura del puerto del Serrablo abandonamos la carretera y en dirección sur pasamos por otra pista asfaltada de esas que tanto nos gustan. Bajo el calabobos, continuamos  atravesando pequeños caseríos deshabitados o con muy pocos moradores, como son el Pueyo de Morcat o las Bellostas.

 

En lo Paules de Sarsa, realizamos una parada en el Albergue el Condor para picar algo y entrar en calor. A pesar de estar cerrado y con sus propietarios a punto de marcharse, nos preparan unas tortillas y nos sacan un poco de vino, que nos devuelven el color a los mofletes.

Al salir del Albergue, parece que el vino ha solucionado todo: estamos calentitos, comienza a salir el sol y nos esperan nuestras bicis. Como dice mi amigo Yiyi (pozo de sabiduría y de chascarrillos): “La vida es para unos pocos” y esta vez nos toca a nosotros disfrutarla.

Nos vamos acercando al río Vero, pasando junto al camping de Lecina. Aquí están las entradas para descender deportivamente este río y otros barrancos como la Portiacha.

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Un poco más adelante, al pasar el collado de San Caprasio tras una curva, tenemos una impresionante vista del puente de las gargantas que se eleva sobre el barranco Fornocal. Aquí es curioso ver las paredes redondeadas por la erosión del agua y cómo ha escavado profundas gargantas.

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Tras las fotos de rigor, continuamos hasta Colungo, donde pasamos noche en el Hotel restaurante Mesón de Colungo. Calificado como bikefriendly, nos ofrecen información de la red de rutas en bici por el Parque  y ponen a nuestra disposición un lugar donde guardar las bicis, así como herramientas para ajustarlas, aceite para engrasarlas y una manguera para lavarlas y quitarles algo de barro. A nosotros también nos va haciendo falta una buena ducha para entrar en calor.

Distancia 65Km. Desnivel 960mts subida y 1180mts bajada.

 

Día 3

La etapa desde Colungo comienza por una carretera principal bien pavimentada y con amplio arcén, lo que en cicloturismo significa: más tráfico de vehículos a gran velocidad. Deseosos de alcanzar un trazado más tranquilo, recorreremos raudos los kilómetros que nos falta para llegar a la población de Alquézar. Merece la pena detenerse un rato en este lugar para recrearse con la fisonomía medieval de su casco urbano y si es posible, recorrer la conocida ruta de las pasarelas que permite disfrutar de la belleza del cañón que forma el río Vero.

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El paisaje cambia completamente con respecto al del día anterior. Hemos dejado atrás la comarca del Sobrarbe para adentrarnos en tierras del Somotanto. El horizonte se amplía hacia campos abiertos, viñedos y también se nota en el clima, con algún grado más de temperatura. Pasamos por Radiquero, afamado por sus quesos y orujos caseros,  continuamos en dirección a Bierge, donde se encuentra el conocido salto de la presa de Bierge, que pone punto final al conocido barranco de la Peonera.

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Seguimos la carretera en un continuo sube y baja, atravesando varios de los pueblos que forman parte de esta comarca. Al llegar a Sipán, abandonamos la carretera para iniciar un trazado a través de pistas agrícolas, que nos conectarán con la población de Castilsabás donde hay un albergue a tener en cuenta como final de etapa o para reponer fuerzas, en función de cómo organicemos nuestro viaje. Si vamos justos de energía, es posible seguir por carretera asfaltada. Nosotros elegimos continuar por pistas hasta Barluengo, con unas imponentes vistas a los mallos de Vadiello.

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Llegados de San Juan de Banzo, cogemos la pista que baja en dirección al río Flumen para cruzarlo y volver a subir en fuerte pendiente. Una vez alcanzada la población de Apiés, continuamos por la carretera que nos deja en Nueno, final de nuestra ruta.

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 Distancia 91Km. Desnivel 1300mts subida y 1280mts bajada .

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